Un pediatra que acompaña con el corazón
La historia de Ricardo Martino es la de un médico pediatra que decidió que ningún niño con una enfermedad incurable debía afrontar el final de su vida en soledad. Cada día, en el Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid, el Dr. Martino acompaña a sus pequeños pacientes con una mezcla de profesionalidad y ternura, sabiendo que su misión va más allá de curar: su misión es cuidar y llenar de vida la vida hasta el último momento. Se dedica a una labor profundamente vocacional: acompañar y cuidar a niños, niñas y adolescentes en cuidados paliativos pediátricos.
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Este acompañamiento no sólo alivia el sufrimiento médico, sino que ofrece apoyo emocional y espiritual tanto al paciente como a su familia en los momentos más difíciles. En cada abrazo, en cada sonrisa y en cada silencio compartido, Martino demuestra una verdad sencilla y poderosa: no podemos añadir días a la vida, pero sí vida a los días.
¿Quién es Ricardo Martino?
Ricardo Martino Alba es un pediatra español pionero en cuidados paliativos pediátricos y un referente internacional en este campo. Actualmente, ejerce como Jefe de la Unidad de Cuidados Paliativos Pediátricos del Hospital Niño Jesús de Madrid, donde lidera un equipo interdisciplinar dedicado a aliviar el sufrimiento de niños con enfermedades incurables.
Además de su labor clínica, Martino es profesor universitario y director del primer Máster en Cuidados Paliativos Pediátricos en España, contribuyendo a formar a nuevos profesionales en esta especialidad emergente. Su formación académica es extensa: es Doctor en Medicina, Máster en Calidad Asistencial y Diplomado en Bioética, lo que refleja su compromiso tanto con la excelencia científica como con la ética del cuidado.
Sin embargo, más allá de títulos y cargos, quienes le conocen destacan su calidad humana, su capacidad de escuchar y su profunda empatía. Martino combina la experiencia clínica, la docencia y la investigación, pero sobre todo transmite una convicción: los cuidados paliativos son una forma de devolver humanidad a la medicina.
Vicepresidente de la Fundación porqueViven
Frente a la falta de recursos para atender a niños incurables en sus casas, Ricardo Martino dio un paso adelante. En 2009 fue uno de los impulsores de la Fundación porqueViven, una organización sin ánimo de lucro nacida del sueño de un grupo de profesionales de la salud que deseaban mejorar la atención paliativa pediátrica en España. Martino es patrono y vicepresidente de esta fundación, cuya misión es clara: “ofrecer una atención integral y humana a los niños que no se pueden curar y a sus familias”, complementando la labor de la sanidad pública y llegando donde los hospitales no alcanzan.
Con Martino muy cerca, la fundación ha acompañado a cientos de familias en toda España, llevándoles no solo asistencia médica domiciliaria, sino también apoyo psicológico, social y espiritual. En sus programas como “Mejor en casa” o “Cada momento cuenta”, late la filosofía de Ricardo Martino: el hogar, rodeado del amor de la familia, es el mejor lugar para cuidar y, llegado el momento, despedir a un hijo.
Gracias a esta visión, muchos niños han podido pasar sus últimos días arropados en su casa, con sus juguetes y seres queridos, en lugar de en un frío cuarto de hospital. La Fundación porqueViven, alineada con esa visión, trabaja cada día para que cuidar también sea sinónimo de vivir con dignidad hasta el final.
Pionero de los cuidados paliativos pediátricos en España
El Dr. Martino no solo atiende pacientes; también ha sido arquitecto de un cambio sistémico en la sanidad española. En 2008, impulsó la creación del primer sistema público integral de cuidados paliativos pediátricos del Servicio Madrileño de Salud. Este programa pionero empezó prácticamente de cero, en un tiempo en que hablar de cuidados paliativos infantiles era rompedor.
Desde entonces, más de 1.000 niños y adolescentes de la Comunidad de Madrid han recibido atención especializada gracias a este modelo. Su enfoque se centra en el bienestar del niño y su familia, priorizando siempre la atención en casa siempre que sea posible, con todas las garantías sanitarias, para ofrecerle la mejor atención en cada momento.
La visión de Martino es contundente: “todos los niños con situaciones clínicas incurables o con posibilidad de fallecimiento deben recibir la mejor asistencia posible, acompañándolos no solo médicamente sino también en lo psicológico a ellos y a sus familias”. Bajo esta premisa, Martino ha inspirado la creación de unidades similares en otras regiones de España e incluso en otros países, compartiendo sus conocimientos y empuje para que ningún niño quede sin cuidados paliativos por falta de servicios cercanos.
Además, ha colaborado en la elaboración de guías, formación de equipos y concienciación pública, estableciendo estándares donde antes no los había. Por si fuera poco, diseñó los primeros estudios de postgrado especializados en cuidados paliativos pediátricos en España, un máster nacionalmente reconocido que ha permitido profesionalizar este ámbito y multiplicar el impacto de su modelo, si hoy los cuidados paliativos infantiles empiezan a considerarse un derecho y una realidad en nuestro país, en gran medida es gracias a la labor visionaria de Ricardo Martino.
Una visión profundamente humana de la medicina
Lo que hace único al Dr. Martino no es solo su experiencia, sino su mirada. En un mundo médico a veces dominado por protocolos e indicadores, Martino nos recuerda que cada paciente es ante todo una persona, no un caso clínico. “Cada niño, cada familia, merece ser visto y acompañado desde la cercanía, la dignidad y el respeto”, afirma convencido. Para él, humanizar la atención no es un lujo, sino una necesidad, especialmente cuando se trata de niños frágiles y sus seres queridos. En sus propias palabras, “no hay que obsesionarse con la muerte; nuestro trabajo es ayudar a vivir mejor, que los niños vivan bien, y ya llegará la muerte cuando tenga que llegar”.
Martino aboga por normalizar la muerte como parte de la vida, quitándole el tabú sin dejar de tratarla con respeto. Esa actitud le permite hablar con naturalidad y honestidad tanto a sus pacientes como a sus padres, despejando miedos y enfocándose en crear momentos de vida plenos.
Bajo su guía, el equipo interdisciplinar (médicos, enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales, fisioterapeutas, musicoterapeutas, voluntarios…) trabaja en conjunto para cubrir todas las dimensiones de la enfermedad. “Nos dedicamos a la persona que sufre, y las personas sufren por muchas cosas más allá de la enfermedad”, explica Martino, enfatizando por qué su unidad ofrece desde control del dolor hasta apoyo emocional y espiritual.
Su sensibilidad también le lleva a incluir a la familia como unidad de cuidado: enseña a los padres a cuidar con seguridad, ofrece respiros para que descansen y presta atención a los hermanos que a menudo quedan en segundo plano. Cada gesto de Ricardo Martino y su equipo parece susurrar el mismo mensaje de esperanza: en medio de la fragilidad todavía hay vida que merece ser vivida con plenitud y dignidad.
Reconocimientos y legado inspirador
La labor de Ricardo Martino no ha pasado inadvertida. Sus más de dos décadas acompañando a niños en cuidados paliativos le han valido numerosos reconocimientos, aunque él insiste en que “los premios no importan, importan los niños”. En 2019 fue nombrado Emprendedor Social de Ashoka España, distinguiéndose como innovador social por su modelo de cuidados paliativos pediátricos.
Poco después, en 2021, recibió el Premio Emprendedor Social Arcano, otorgado conjuntamente por la firma Arcano y la Fundación Ashoka, que destacó su impacto sistémico en la salud y su visión de largo alcance. Ese galardón llevó aparejado el apoyo a uno de los sueños de la fundación: la construcción del CAPPI, que será el primer centro de cuidados paliativos pediátricos de España.
Este proyecto, en marcha gracias a que la Fundación Amancio Ortega que financia el 100% de la construcción sobre una parcela cedida por el Ayuntamiento de Madrid, pretende ser un hogar fuera del hogar donde las familias con niños en cuidados paliativos pediátricos puedan recibir estancias de respiro y cuidados integrales en un ambiente acogedor, marcando un hito en la atención paliativa infantil a nivel nacional.
En 2022, la Cruz Roja Española otorgó a Ricardo Martino su Medalla de Oro, reconociendo su trayectoria pionera y humanitaria en este campo tan necesario. Este premio subraya cómo Martino, desde su humildad, ha transformado el panorama de la pediatría española, poniendo en el centro valores como la compasión, la dignidad y el amor.
Más allá de los premios, el verdadero legado de Ricardo Martino reside en las vidas que ha tocado. Está en las palabras de agradecimiento de unos padres que, tras perder a su hijo, aseguran que “la Fundación porqueViven no solo ha cuidado a mi hijo; nos ha cuidado a todos”. Está en cada profesional joven que elige dedicarse a los cuidados paliativos inspirado por su ejemplo. Y está, sobre todo, en esa semilla de cambio que ha sembrado en la sociedad: hoy hablamos un poco más abiertamente de la muerte, valoramos un poco más la vida, y entendemos que incluso cuando no se puede curar, sí se puede cuidar.
Una historia que continúa: la misión de todos nosotros
La vida y obra de Ricardo Martino nos enseñan que, incluso ante la enfermedad más dura, siempre hay espacio para el amor, la esperanza y la humanidad. Sus experiencias y reflexiones se siguen compartiendo no solo en congresos y aulas, sino también a través de vídeos y testimonios en el canal de YouTube de la Fundación porqueViven. En uno de esos vídeos, titulado “No tengáis miedo a la muerte”, el Dr. Martino habla directamente a las familias, animándolas a vivir sin temor y a aprovechar cada momento junto a sus hijos.
En otro, ofrece su testimonio sobre la importancia de los cuidados paliativos pediátricos, subrayando que se trata de “ayudar a vivir lo mejor posible, no de adelantarse a la muerte”.
Estas piezas audiovisuales, cargadas de claridad y sensibilidad, resumen el mensaje central que Martino y porqueViven difunden: cuidar también es vivir. Hoy, el relato de Ricardo Martino sigue escribiéndose con cada niño atendido, cada familia que encuentra consuelo y cada voluntario que se suma a la causa. Su trayectoria es un poderoso storytelling humano que nos conmueve e inspira: nos recuerda la importancia de la empatía en la atención sanitaria y el deber de acompañar al que sufre.
Tanto la Fundación porqueViven, como Ricardo y su equipo nos invitan a todos a ser parte de esta misión. ¿Cómo puedes ayudar? Involúcrate: difunde la labor de la fundación, hazte voluntario, o aporta un donativo si está en tu mano. Cada granito cuenta. Como dice el propio Martino, “lo que está en juego no es solo el presente de esas familias, sino el tipo de sociedad que queremos construir: una sociedad capaz de cuidar de quienes más lo necesitan”.
En última instancia, la vida de Ricardo Martino nos muestra que la compasión también es un camino hacia la esperanza. Al humanizar la despedida de los más pequeños, este pediatra madrileño nos enseña a celebrar la vida incluso en medio de la adversidad. Su legado nos impulsa a mirar al futuro con el firme propósito de acompañar, aliviar y sostener a los niños y a las familias en los momentos de mayor vulnerabilidad. Y en ese futuro, gracias a personas como Ricardo Martino, habrá más claridad, más presencia y más apoyo para quienes lo necesitan. Porque acompañar bien hasta el final también es una manera de darle sentido al último tramo de la vida.
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