Psicología en cuidados paliativos pediátricos: acompañar el sufrimiento en el proceso de enfermedad

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Acompañar el sufrimiento

Cuando un niño convive con una enfermedad grave o incurable, la experiencia no se limita al ámbito físico. La enfermedad atraviesa la vida del niño, de su familia y de su entorno, generando un impacto que afecta a múltiples dimensiones.

En este contexto, la psicología en cuidados paliativos pediátricos desempeña un papel fundamental. Su función no es eliminar el sufrimiento, sino acompañarlo, comprenderlo y ayudar a que pueda ser transitado de una forma más sostenida. Se trata de un trabajo que implica estar presentes en momentos especialmente complejos, ofreciendo apoyo a lo largo de todo el proceso de enfermedad.

El papel de la psicología en cuidados paliativos pediátricos

El trabajo del área de psicología en este ámbito se desarrolla a lo largo de todo el proceso de enfermedad, adaptándose a las necesidades de cada niño y de cada familia. Su intervención se centra en el sufrimiento emocional que surge en diferentes momentos: desde el diagnóstico, pasando por las fases de tratamiento, hasta situaciones de mayor complejidad o final de vida.

Una de sus funciones principales es acompañar al niño, ayudándole a comprender lo que está viviendo de acuerdo con su edad, su desarrollo cognitivo y su capacidad de elaboración. Este acompañamiento permite que el niño pueda expresar lo que siente, poner palabras a sus miedos y encontrar espacios de seguridad dentro de una situación difícil.

El trabajo psicológico también se dirige a madres y padres, que deben afrontar situaciones de gran carga emocional: la comunicación con el niño, la toma de decisiones complejas, la incertidumbre o, en algunos casos, el proceso de despedida y duelo. A su vez, los hermanos forman parte de esta intervención, ya que también viven el impacto de la enfermedad.

Además, el psicólogo interviene con el equipo sanitario, ofreciendo apoyo y espacios que permiten sostener el trabajo asistencial en un contexto de alta exigencia emocional.

El impacto en las familias: una experiencia compleja

Cada familia atraviesa la enfermedad de forma diferente, pero existen elementos comunes que aparecen con frecuencia. Uno de los más significativos es la ruptura del proyecto vital imaginado. Las expectativas asociadas al crecimiento de un hijo se ven alteradas, dando paso a una realidad marcada por la incertidumbre.

A esta experiencia se suman la sensación de impotencia, la necesidad de tomar decisiones difíciles, el miedo constante y la acumulación de pérdidas a lo largo del proceso. Muchas familias experimentan también aislamiento social, ya que su realidad resulta difícil de compartir o comprender en su entorno habitual.

El acompañamiento psicológico no busca eliminar estas vivencias, sino ayudar a que puedan ser sostenidas. Se trata de ofrecer herramientas que permitan afrontar la situación sin que la familia se sienta desbordada o en soledad, favoreciendo la adaptación a una realidad que cambia continuamente.

Acompañar a los niños: comunicación y comprensión

Los niños suelen percibir mucho más de lo que los adultos imaginan. Aunque no siempre formulen preguntas directas, captan los cambios en su entorno y experimentan emociones que necesitan ser atendidas.

Por ello, es importante generar espacios donde puedan hablar y expresar aquello que les preocupa. La comunicación debe adaptarse a su edad, su nivel de comprensión y sus necesidades de información, utilizando un lenguaje honesto que respete sus tiempos y valide sus emociones.

Muchos niños no preguntan explícitamente sobre la muerte, pero sí manifiestan inquietudes relacionadas con el dolor, la separación de sus seres queridos o el futuro de su familia. Detectar estas preocupaciones y poder abordarlas es una parte esencial del acompañamiento psicológico.

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Acompañamiento psicológico en cuidados paliativos pediátricos

Los hermanos en el proceso de enfermedad

Los hermanos, en muchas ocasiones, quedan en un segundo plano durante el proceso de enfermedad. Sin embargo, también viven una experiencia emocional intensa que requiere atención.

Pueden aparecer sentimientos de culpa por estar sanos, miedo a que la enfermedad les afecte a ellos, tristeza o una sensación de desplazamiento ante la atención que recibe el niño enfermo. En muchos casos, estas emociones no se expresan abiertamente, lo que aumenta su impacto.

Es fundamental incluir a los hermanos en el proceso, ofrecerles información adaptada a su edad y crear espacios donde puedan expresar lo que sienten. Validar sus emociones sin sobrecargarles es una parte esencial del acompañamiento familiar.

El cuidado de los profesionales

Trabajar en cuidados paliativos pediátricos implica una exposición constante al sufrimiento, lo que puede generar desgaste emocional si no se cuenta con los recursos adecuados.

Por ello, el cuidado de los profesionales es una parte esencial del modelo de atención. Los equipos necesitan espacios de supervisión, momentos de intercambio y apoyo entre compañeros, así como formación continuada que les permita afrontar las situaciones con mayor seguridad.

La cohesión del equipo y la posibilidad de compartir experiencias son elementos clave para prevenir el burnout o la fatiga por compasión. A pesar de la dureza de este trabajo, también es un ámbito en el que se generan experiencias profundamente significativas.

Retos de la atención psicológica en cuidados paliativos pediátricos

A pesar de los avances, todavía existen desafíos importantes en este ámbito. No todas las familias tienen acceso a equipos especializados, lo que genera desigualdades en la atención.

También es necesario seguir desarrollando la formación específica en cuidados paliativos pediátricos, tanto en el ámbito psicológico como en el conjunto de los profesionales sanitarios.

La sensibilización social es otro de los grandes retos. Todavía existe un desconocimiento importante sobre esta realidad, lo que dificulta su comprensión y el desarrollo de recursos adecuados. Garantizar este acompañamiento no es solo una necesidad, sino un derecho.

Un acompañamiento que se construye paso a paso

Ante un diagnóstico grave o incurable, muchas familias se enfrentan a una situación para la que no están preparadas. En esos primeros momentos, es fundamental transmitir que no están solas.

Aunque la enfermedad no tenga cura, queda mucho por hacer para cuidar, acompañar y sostener la vida del niño y de su familia. El acompañamiento psicológico se construye paso a paso, respetando los tiempos de cada persona y ofreciendo apoyo en cada fase del proceso.

Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino una forma de cuidado que permite afrontar la situación de una manera más sostenida.

Conclusión

El trabajo con niños y familias en cuidados paliativos pediátricos muestra que, incluso en situaciones de gran dificultad, es posible encontrar espacios de sentido.

Las familias y los niños enseñan que la vida no se mide únicamente en tiempo, sino en la intensidad de los vínculos, en la capacidad de estar presentes y en el valor de cada momento compartido.

Incluso en la enfermedad, puede seguir habiendo lugar para el juego, la risa y el acompañamiento.

Autores

  • Aurora Martínez Monroy, psicóloga sanitaria de Fundación porqueViven

    Psicóloga sanitaria especializada en cuidados paliativos, psicooncología y duelo. Forma parte del equipo de atención psicosocial de la Fundación porqueViven, en el marco del Programa de Atención Integral a personas con enfermedades avanzadas de la Fundación "la Caixa".

  • Profesional Fundación porqueViven sonríe con calidez, reflejando el compromiso con los cuidados paliativos pediátricos

    Psicóloga sanitaria especializada en cuidados paliativos y psicooncología. Forma parte del equipo de atención psicosocial de la Fundación porqueViven, en el marco del Programa de Atención Integral a personas con enfermedades avanzadas de la Fundación "la Caixa".

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